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España es un país de forofos, en el que el ruido que se genera sobre un tema de conversación es inversamente proporcional a la importancia del mismo.

Vivimos en un estado en el que los jueces son conservadores o progresistas, los políticos son fachas o rojos, y en el que los ciudadanos o estamos con los sindicatos o apoyamos a la patronal. No hay término medio.

Muchas encuestas nos hacen elegir. ¿Qué somos? ¿Españoles? ¿Catalanes? ¿Vascos? ¿Gallegos? ¿Cántabros? ¿Ni una cosa ni la otra?

Estamos en un país en el que la escala de grises desaparece. Todo es blanco o negro. No podemos cuestionar la Ley de Partidos aunque nos parezca injusta y desproporcionada, porque nos acusarán de cómplices del etarra Troitiño. Y claro, nadie quiere ser amigo de Josu Ternera o de Arnaldo Otegui en estos tiempos.

Simplificamos.

Es difícil ser del Madrid y disfrutar del juego del Barça. Hoy que hay clásico, menos. Los madridistas no podemos pensar que Xavi, Iniesta o Puyol son excepcionales en lo suyo. Tenemos que defender a Cristiano Ronaldo y a Mourinho aunque no nos apetezca.

Nos gusta gritar y llevar la razón. Pocas veces nos paramos a escuchar, y casi nadie cambia de opinión por más argumentos que aportes para ello.

Defender una opción te sitúa en una trinchera insalvable. O estás conmigo, o estás contra mi. Compramos el periódico que encaja ideológicamente con nuestros postulados. Los demás, mienten. Nadie apenas se plantea el sano ejercicio de leer lo contrario a lo que piensa. A veces, lo prometo, algo tan sencillo te aporta puntos de vista distintos.

Vivimos en un estadio de fútbol.

Estamos acostumbrados a buscar culpables, para todo. Rara vez nos acordamos de buscar soluciones, que es lo que necesitamos.

Mucho ruido y pocas nueces, en definitiva.

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Francisco Pernía es un hombre-milagro. No puedo pensar otra cosa. Si haces caso de sus palabras, es la persona que menos se equivoca del mundo.

El hombre que durante años nos ha hablado de las maravillas financieras que estaban haciendo en el Racing de Santander. Una cantinela que hemos tenido que escuchar hasta que decidió cambiar de discurso.

A partir de ahí, o la venta o la vida. Un cambio radical de versión en apenas cinco minutos. La nueva teoría venía a ser que o aparecía un comprador con dinero fresco para tapar nuestros agujeros, o la Ley Concursal se cernía sobre nuestras cabezas, como última posibilidad para evitar la disolución del club.

El hombre que continúa como Presidente tras la venta de un equipo al que ha llevado a la ruina con su gestión personalista y atropellada. Presidente con los Montalvo y Presidente con Ahsan Alí Syed. El hombre de confianza de los antiguos dueños. “Los ojos, los oídos y la boca”, palabras textuales, del nuevo propietario, del empresario indio.

Un profesional de hablar y no decir nada. Francisco Pernía reconoce que no sabe de fútbol. Presume de ello. Eso sí, ficha y destituye entrenadores, compra o vende jugadores con un criterio, cuanto menos, difuso. Dice que no sabe de fútbol y se encarga de demostrarlo de manera continua, para que no haya dudas. Como buen expolítico, no peca de falsa modestia.

Ayer cesó a Miguel Ángel Portugal, su técnico de confianza. Una decisión difícil. “Se va un amigo”, dice. Se va, o mejor dicho, lo despide, un año después de presentarlo como la solución a nuestros problemas. El burgalés vino para sacarnos del pozo en el que nos había metido otro iluminado, que también venía a cambiar el fútbol que habíamos visto hasta entonces en El Sardinero.

Juan Ramón López Caro, Miguel Ángel Portugal por dos veces, Marcelino García Toral, Juan Ramón López Muñiz, Juan Carlos Mandiá y el tándem formado por Fede Castaños y Juanjo González. Siete nombres a falta del que venga –todo hace pensar en una nueva etapa de Marcelino— en menos de cinco años. Demasiados cambios para una persona que no se equivoca nunca.

Francisco Pernía acompaña sus decisiones con el latiguillo “rectificar es de sabios”. No estoy de acuerdo. DE SABIOS ES NO EQUIVOCARSE. Francisco Pernía es el culpable.

El futuro del RacingPues ya esta aquí, ya no hay duda. Se acabó el escepticismo y la incertidumbre. Está confirmado. Lo he visto con mis propios ojos. El Racing tiene nuevo dueño.

Ahsan Alí Syed llegó esta mañana a Santander, firmó lo que tenía que firmar, y el lunes estará en el palco de El Sardinero presidiendo el partido que jugaremos contra el Valencia.

Han sido casi diez días de confusión, de informaciones cruzadas, de dudas y de misterio. Este empresario indio es un gran desconocido, no solo en Cantabria. Finalmente, parece que ha pasado todos los filtros financieros necesarios y desde hoy mismo escribe una nueva página en la historia de nuestro club. Su club.

Llega con avión privado, con un equipo de seguridad importante y esperemos que con dinero. De momento, se ha hecho con el 80 por ciento de las acciones y se hará cargo de la deuda que el Racing tiene con la Agencia Tributaria. También hará frente al crédito participativo que mantenía el Gobierno de Cantabria a través de la empresa pública CANTUR y promete fichajes.

Bueno, en realidad, durante la rueda de prensa multitudinaria que ha dado hoy en el antepalco de los Campos de Sport, lo que ha dicho es que no es un hombre de promesas, que le gustan las realidades. Todos hablan de Nicola Zigic. Probablemente, habrá más incorporaciones. Estamos a la expectativa.

Lo que está claro es que se abre una nueva etapa, diferente a todo lo que hemos vivido hasta el momento en Santander. Si se confirma la solvencia económica y la gestión eficaz, habrá hecho más por nuestro equipo que el 99 por ciento de los dueños anteriores. No estamos acostumbrados a vivir sin aprietos, y eso puedo suponer un alivio importante que nos haga pensar en cotas mayores. En el futuro, no podremos conformarnos con la salvación. Habrá que aprender a ser ambiciosos.

La afición racinguista ha vivido angustiada durante la última semana. Por fin conocíamos la situación económica real del club. Las deudas, los pagarés, el riesgo de quiebra. El aire de misterio que ha rodeado a la venta del equipo no ha hecho más que empeorar las cosas. He visto a los aficionados escépticos, preocupados. No se acaban de creer nada.

Es más, todavía desconfían. Hoy han podido ver a Mister Alí. Han conocido al propietario, que se ha reunido con una representación de las peñas. Está aquí, que ya es algo. Pero aún con todo, la afición del Racing teme, siempre teme. ¿Un nuevo Piterman? Por aquí ya hemos vivido desembarcos parecidos que nos llevaron a correr serio peligro, y eso nos hace ser recelosos.

Es una buena oportunidad, hasta que se demuestre lo contrario, de tener confianza, esperanza e ilusión. Reconozco que escribo con precaución, con sumo cuidado. Habrá que ver los próximos pasos de este magnate indio que se ha convertido en nuestro mecenas. Una desconfianza que probablemente llevamos en los genes, es cierto.

He leído, he oído y he visto muchas tonterías durante los últimos días. Si el nuevo dueño fuera un constructor de nuestro país, seguramente hubiera recibido menos críticas que Alí Syed. Desgraciadamente el conservadurismo y el miedo a lo desconocido han vuelto a aparecer.

Muchos dicen: “Tiene intereses empresariales. Algo busca”. Por supuesto. Igual que todos los propietarios anteriores que nos han llevado a la ruina. ¿Uno más? Tal vez. No tenemos más remedio que fiarnos del Gobierno de Cantabria, que ha sido el encargado de analizar la operación y de acreditar su solvencia. Hoy he visto a Miguel Ángel Revilla sonriente, agasajando al recién llegado.

La foto que hoy puede ser un tanto a su favor, mañana puede convertirse en un lastre. Cada uno arriesga lo que quiere. Los racinguistas, sin embargo, no podemos hacer otra cosa que fiar nuestro presente y nuestro futuro más cercano a lo que decida Mister Alí. Eso o la ruina, claro.

La presentación de Alí Syed ha sido uno de los acontecimientos médiaticos del año en Cantabria. Casi un centenar de periodistas nos hemos mordido las uñas durante más de dos horas de espera. Nervios, tensión y escepticismo.

En las distancias cortas, el empresario ha transmitido una buena impresión. Le encantan las fotos. No ha parado de sonreír, de saludar, de prestarse a todas las poses que le han pedido los compañeros de la prensa gráfica. Un breve discurso en inglés y la negativa a responder preguntas hasta después del partido del lunes.

Me muero de ganas por ver como se comporta la grada en el encuentro frente al Valencia. Un duelo entre el escepticismo y la ilusión. Así están las cosas.

Hegemonía culé

Publicado: 30 noviembre, 2010 en Deporte, Fútbol
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Tantas semanas hablando de ello, y al final, no hubo partido. El ‘Clásico‘, como los cursis llaman ahora al BarçaMadrid, duró diez minutos como mucho. Lo que tardó Xavi en hacer el primer gol de la noche. La diferencia en juego y en actitud fue tan grande que los hombres de Mourinho quedaron en ridículo. Por bocazas.

Si se trataba de decidir la hegomonía del fútbol mundial, la cosa no tuvo color: El Barcelona es el mejor equipo del Siglo XXI. El estilo de juego, la concepción futbolística, la filosofía  de los culés está, hoy en día, a años luz del macroproyecto de Florentino Pérez. Un nuevo fracaso para el empresario.

Víctor Valdés, Gerard Piqué, Carles Puyol, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Pedro Rodríguez, Leo Messi, Bojan Krkic, Jeffren Suárez o Pep Guardiola son producto de La Masía. Comparten una idea, un sentimiento. Anoche dieron una exhibición, cada cuál en su parcela. Las combinaciones, los desmarques, la agresividad que demostraron durante todo el partido fue demasiado para un Madrid que había dejado buenas sensaciones en este inicio de campeonato.

La diferencia fundamental entre Messi y Cristiano Ronaldo está en que el argentino cuando no marca, asiste. No protesta, no hace gestos a la grada, no es tan mediático, pero sí mucho más efectivo. Podríamos decir lo mismo de Guardiola y Mourinho. Representan dos modelos muy diferentes, interesantes ambos, pero con una distinción: El respeto hacia el adversario. El Barça hizo ayer su fútbol. El Madrid no fue capaz de tirar ni un contraataque con peligro.

¡Y que decir de Xavi! Si alguien tenía dudas, en este último partido demostró por qué debe ser el Balón de Oro en 2010. Es el líder moral del campeón de Liga y Copa, el cerebro de la Selección campeona de Europa y del Mundo. Juega como nadie. Dirige, toca, reparte. No falla nunca. Y a veces marca, como ayer. Un fenómeno que está cerca de ser el mejor jugador español de la historia. Su fútbol elegante y elaborado es único.

Nos toca escuchar mucho lo de la manita. Ha sido un resultado que pasará a la historia del fútbol en nuestro país. ¿Queda Liga? Habrá que ver. Ayer no todo fue el resultado. También hay que saber perder, y ahí, el Real Madrid decepcionó aún más que con su juego. Las tanganas, las protestas, las tarjetas, las agresiones de Sergio Ramos antes de finalizar el encuentro dejaron muy mal sabor de boca a los aficionados madridistas.

La prepotencia con la que se ha empleado el club blanco durante los últimos años está haciendo que cada partido fuera de casa se convierta en una tortura.  El Madrid ha ganado fans en Asia y los ha perdido en Soria. Los niños son ahora del Barça.

Dos apuntes extra-futbolísticos antes de acabar. Por un lado, el árbitro. No confiaba en Iturralde González. Un colegiado al que le gusta generalmente convertirse en el foco de atención. Ayer no fue el caso. Hizo un buen partido. Tuvo errores, pero no determinantes. Dejó jugar y aplicó bien la ley de la ventaja. Habló con los jugadores y trató de templar los ánimos.

Por otro lado, quería hablar de la retransmisión. En mi opinión, fue muy mala, lenta. El realizador se perdió en planos cortos, repeticiones a cámara super-lenta incluso con el balón el juego. El Barça juega demasiado rápido como para perderlos de vista. Que se lo digan a los centrales del Madrid.

Vi el Barcelona-Real Madrid en una sala de cine. La experiencia fue interesante, aunque un poco descafeinada porque el público no está acostumbrado a gritar en un lugar como ese. Faltaron aplausos, ruidos, risas y lágrimas. Aunque lo que quedó claro es que este Barça tiene un juego que parece ciencia-ficción.

Una recomendación: No veáis la gala de los Oscars de este año. El premio a la mejor dirección será  para Pep Guardiola. El de mejor actor protagonista para Xavi Hernández.

Surrealismo

Publicado: 9 noviembre, 2010 en Deporte, Fútbol
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Dali

Dalí era del Racing

No voy a escribir de arte. Mis protagonistas en este artículo no van a ser ni Salvador Dalí ni Pablo Picasso. Ni mucho menos. Quiero hablar de fútbol, por llamarlo de alguna forma. De lo que ha ocurrido hoy en El Sardinero.

Y es que el encuentro de Copa que han disputado esta noche el Racing de Santander y el Córdoba ha sido de lo más surrealista. El partido más raro al que he asistido nunca.

Es cierto que el temporal no ayudaba: Barro en el campo, lluvia, y gradas desiertas. No sé si habrán llegado a 5.000 los valientes que hemos sufrido este despropósito, con prórroga incluida.

Parecía el típico partido de tercera división, en el que se pueden escuchar las protestas de los jugadores al árbitro o las indicaciones de los entrenadores. También por el fútbol desplegado por ambos equipos, claro.

Un gol del Racing cuando un jugador rival estaba tendido en el césped lesionado, dos goles más con cantada incluida del portero del Córdoba, gol anulado en la prórroga por fuera de juego… Y para rematar, penalti dudoso en el último minuto y eliminados en primera ronda de la competición que más alegrías nos ha dejado en las temporadas anteriores.

Decepción a medias. La eliminatoria se perdió, muy probablemente, en tierras andaluzas.

Para analizar también la actitud del público. En el minuto veinte, con 0-0 en el marcador, primeros gritos de “Portugal, dimisión“.

Un estribillo que se ha repetido con el 1-0, con el 2-0, y con el 3-0. La coherencia por encima de todo. La grada no perdona que se los llame tontos. Con el pitido final, no ha habido tiempo de protestas.

El frío apretaba y el próximo domingo hay fútbol, –o algo parecido–, en Santander. Iremos a verlo. Se avecina tormenta. Otra más. Y esta vez no la anuncian los meteorólogos, sino los periodistas deportivos. Ánimo a todos.