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¿Solo cifras?

Publicado: 1 octubre, 2012 en Periodismo
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Hay algunos números que nunca se olvidan. Seguro que los aficionados al fútbol tienen muy presente, sobre todo después del partido que enfrentó este fin de semana a Barcelona y Real Madrid, la diferencia de puntos existente entre ambos equipos en la Liga, o la lucha por ser el máximo goleador que disputan año tras año sus máximas estrellas, Leo Messi y Cristiano Ronaldo, por ejemplo.

Otros datos, sin embargo, duran en nuestra memoria lo que tardamos en procesarlos, como los 5.693.100 parados que refleja la última Encuesta de Población Activa (EPA) y que sitúan la tasa de paro en nuestro país en el 24,63 por ciento, con más de 1.737.600 hogares con todos sus miembros sin trabajo, y que nos dejan un lamentable incremento de 859.400 personas que perdieron su empleo en el último año.

Cifras complicadas de leer y de retener, y que han dejado de ser importantes para el Gobierno de España, más preocupado en conseguir el aval de sus socios europeos a las medidas de ajuste y a los recortes presupuestarios que tienen como objetivo exclusivo alcanzar el compromiso de déficit del 6,3 por ciento de nuestro Producto Interior Bruto (PIB) en 2012 impuesto por Bruselas.

Unos recortes de derechos sociales y laborales que buscan calmar la tan comentada prima de riesgo, que sobrepasa en estos momentos los 420 puntos, y que tiene su resultado último en el Ibex 35 o en las subastas de deuda que tiene que realizar nuestro país para seguir financiándose. Y es que son pocos los que se preocupan de estos indicadores, pero son los que mandan.

Poco importa que estemos al borde de un segundo rescate bancario -¿cuestión de horas?- o que hayamos perdido la cuenta del dinero invertido de la caja común para inyectar liquidez a los bancos españoles, porque mientras el VII Informe del Observatorio de la Realidad Social elaborado por Cáritas muestra la cara más cruda de la crisis y sufrimos un nuevo récord de desahucios de viviendas y locales dictados por los juzgados españoles, con una media diaria de 526 desalojos forzosos según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), los cajeros de las entidades financieras en las grandes ciudades españolas  pasan la noche bajo llave, para evitar que algún empleado tenga la desagradable sorpresa de encontrarse por la mañana a un inquilino en busca de un techo en el que dormir algunas horas y protegerse del frío. Un techo y un suelo, por cierto, que ya son un poco de todos nosotros.

Artículo publicado en Vía52.

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Merkel_Papandreu_SarkozyLos griegos están perdidos. Ya no pueden elegir siquiera entre susto o muerte porque las medidas que ha tomado su Gobierno en los últimos meses y los ajustes que deberán acometer para plegarse a las condiciones impuestas por las autoridades económicas y financieras mundiales les han dejado sin aire. Después de un buen puñado de huelgas generales, protestas en las calles y la casi paralización del país, los ciudadanos helenos viven en la mayor de las incertidumbres.

Solemos tirar de metáforas y frases hechas para hablar de la crisis. Una de las más empleadas por los tertulianos y columnistas españoles viene a decir algo así como que los griegos se hicieron trampas jugando al solitario. Se facilitó su entrada en el euro, el maná hace no tanto tiempo, con unas cuentas maquilladas y una deuda no reconocida por el anterior Ejecutivo conservador dirigido por Kostas Karamanlis.

Desde su llegada al poder, Yorgos Papandreu ha tenido que lidiar con una situación ingobernable dentro de su país y con los mandamases del Fondo Monetario Internacional, del G-20 y de la Unión Europea apretando cada vez más fuerte sobre su cuello. Los informativos de todo el planeta abren sus ediciones con cada declaración “sospechosa” del Primer Ministro griego.

Ahora, Papandreu ha tomado la iniciativa y ha dejado en evidencia a los “salvadores” de la economía global. Merkel, Sarkozy, Barroso, Junker o Lagarde, entre otros líderes de poca monta, sufren las consecuencias del órdago griego. Nos dicen que no hay alternativa, que o el rescate o el caos, pero parece evidente que si toda la economía mundial depende de lo que decida un pequeño país en referéndum es que el sistema financiero actual es insostenible.

Papandreu no es inocente. La posibilidad de que se celebre una consulta popular roza la demagogia. Probablemente haya pensado que es mejor dimitir (o que le dimitan) y pasar a la historia como el líder que se enfrentó a los poderosos que no como el político que firmó la sentencia de muerte de la Grecia moderna. De todas formas, su gesto supone un golpe sobre la mesa y quita la careta a las autoridades europeas.

De lo que se está hablando no es del rescate griego, sino de la salvación para los bancos alemanes o franceses, por ejemplo. Es recurrente la necesidad de tranquilizar a los mercados, pero las responsabilidades y la búsqueda de culpables se aplaza constantemente. Nos dirán que no volverá a ocurrir, pero estamos poniendo las bases para años de recortes. Los culpables manejan la situación y nunca tienen suficiente. Tratan a los ciudadanos como verdaderos analfabetos financieros mientras insisten en que la crisis fue un desgraciado accidente.

El poder político ha desaparecido y son los lobbys económicos los que mueven los hilos. Papandreu se inmola, pero con él puede llevarse por delante a muchos. Nos acercamos a los momentos decisivos. Lástima que no se trate de una ficción, porque tiene todos los ingredientes de una buena tragedia griega.

Con la sangre de los manifestantes “manchando” las plazas de España y con la autoridad “competente” empeñada en limpiarla a bases de porrazos, me acuerdo hoy de las palabras del economista Juan Torres López, en el libro ‘Reacciona. 10 razones por las que debes actuar frente a la crisis económica, política y social’.

Dice así:

SE MERECEN QUE LES DIGAMOS ¡BASTA!

Las autoridades y los financieros mintieron antes de la crisis cuando afirmaban que los mercados serían capaces por sí solos de hacer frente a cualquier riesgo financiero. Mintieron las agencias de calificación al considerar como buenas las hipotecas basura que difundían sus clientes.

Mienten los líderes políticos y los economistas que trabajan financiados por la banca y las grandes empresas cuando dicen que hay que privatizar las cajas de ahorros para salvarlas, cuando han sido los bancos privados los causantes de la crisis y lo que hay que hacer, por el contrario, es disponer de una banca pública que no reproduzca sus irresponsabilidades.

Mienten los que no han acertado nunca haciendo previsiones ni adelantándose a la crisis y ahora nos dicen que saben lo que pasará con las pensiones dentro de cincuenta años o lo que hay que hacer para salir de ella. Mienten sin parar.

Pero no han sido los poderosos los que han engañado. Se han engañado también a sí mismas todas las personas que permanecen impasibles frente a tanta mentira creyendo que sólo se trata de un incidente, de una mala noche en una mala posada, de la que nos sacarán los gobiernos como han hecho en otras ocasiones porque, al fin y al cabo, nunca pasa nada y siempre se termina volviendo a vivir como antes.

Pueden cerrar los ojos y seguir pensando que a ellas no les va a afectar o que sus problemas se solucionarán pronto. Pero más les vale ser realista y darse cuenta de que tienen que reaccionar porque lo que ocurre es que se nos está viniendo encima el edificio que ingenuamente creímos que era confortable y seguro.

Vienen a por todos nosotros y no van a parar hasta que lo tengan todo si no les hacemos frente.

Las mentiras y el fraude están claros, así que lo que conviene hacer también lo está: dar la vuelta a lo que nos vienen diciendo. Es decir, frenar el poder político de la banca impidiendo que acumule privilegios económicos y que se adueñe de medios de comunicación y de universidades.

Hay que poner firmes a los banqueros y someterlos al poder representativo. Es urgente someter las finanzas a la voluntad ciudadana y a las necesidades sociales, primar la creación sostenible de riqueza tasando las transacciones financieras y controlando los movimientos especulativos del capital, imponer principios imperativos de justicia fiscal global y someter todas las decisiones económicas al debate social auténticamente democrático y participativo.

Hemos de reclamar que se investigue el comportanmiento y la responsabilidad de los banqueros que produjeron la crisis y que engañaron a miles de clientes y el de las autoridades, que ocultaron lo que se gestaba y permitieron que la economía se viniera abajo para que los bancos y las grandes empresas siguieran saliendo a flote.

Hay que impedir que miles de familias sigan perdiendo sus casas y sus patrimonios por la avaricia y los engaños de la banca y hay que poner fin a las políticas de recortes de derechos, porque no es verdad que nos vayan a sacar del hoyo dondo nos han metido los multimillonarios y los grandes capitales, sino que nos van a hundir más aún.

Hay que salir a la calle a reclamar justicia y poner fin a tanta mentira. Todavía está usted a tiempo. ¡No se deje engañar más y reaccione de una vez!

El paro es uno de los mayores problemas de España, creo que todos estaremos de acuerdo. Y no ahora, que estamos en crisis. Viene de lejos y es algo endémico en la economía de nuestro país.

Durante los últimos dos años y medio he tenido una cita mensual obligatoria: El repaso a las cifras del desempleo, la EPA, el paro registrado, las reacciones de los sindicatos y de los distintos partidos políticos.

Casi siempre, malas noticias. Mi obsesión a lo largo de este tiempo ha sido poner cara a estas personas. No olvidarme de ninguna de ellas. He intentado tenerlas en mi memoria cuando trabajaba una información de este tipo.

La Encuesta de Población Activa de este primer trimestre de 2011 eleva a casi cinco millones el número de parados, y deja la tasa de paro en el 21 por ciento.

En unos minutos comienza la campaña electoral. Nos harán muchas promesas, pero desde hoy, yo soy otro problema más para el Estado, para el Gobierno de Cantabria, para los que ven brotes verdes a la crisis. Desde esta mañana, tras quince días de “vacaciones obligatorias”, soy un desempleado más. No tengo trabajo.

Hace poco conté a una amiga que según los datos del Observatorio de la FAPE, 3.600 trabajadores de los medios de comunicación han perdido su empleo desde el inicio de la crisis económica en nuestro país. Si tenemos en cuenta que todos los años salen de las facultades españolas 6.000 nuevos licenciados en Periodismo, es fácil hacerse a la idea de la situación que vive el sector.

Desde hoy, tres profesionales más nos sumamos a las listas del paro despedidos por Radio Altamira. Entre ellos, yo, como os estoy contando.

La dirección de la empresa, debido a su situación financiera, ha decidido prescindir de los Servicios Informativos.

Es “lógico”, si tenemos en cuenta que la de periodista era la tercera profesión peor valorada en España según un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas, del CIS, realizado en el año 2006.

El primer puesto lo ocupaban los políticos, y el segundo, los curas. Y es que ya lo decía Walter Matthau en la película ‘Primera plana’ de Billy Wilder: “Cásese con un enterrador o con un verdugo, con quien sea, menos con un periodista”. Fue en 1976, pero sirve en nuestros días.

Pero estoy en paro, que no parado. Tengo muchas cosas que hacer, mucho que aprender, mucho que leer y que escribir, muchos proyectos por delante, mucha ilusión y mucha vocación.

También tengo la lógica frustación de no poder seguir desarrollando mi trabajo. Un trabajo que me apasiona, con el que disfruto. La frustración del que se siente orgulloso de estos dos años y medio en la radio y que comprueba como luchar por tus derechos te sitúa el primero en la lista de despidos.

Si me necesitáis, ya sabéis cómo encontrarme.